Crecí viendo a mi papá con una agenda siempre a la mano. Cada noche, sin falta, se sentaba en su escritorio/mesa de noche con su lapicero favorito y se ponía a escribir. Era como un ritual silencioso, íntimo. A veces lo acompañaba a la librería del centro a comprar una nueva agenda, aunque muchas veces usaba esas que le regalaban en cooperativas o empresas.
Lo veía anotar, tachar, subrayar. No sabía exactamente qué escribía, pero verlo tan comprometido con ese momento dejó una huella profunda en mí. Recuerdo que una vez me dijo que ahí guardaba las cosas importantes: sus ideas, sus cuentas, sus pendientes.
Pasaron los años y, aunque nunca fui muy de escribir diarios en la adolescencia, cuando migré a Australia todo cambió. Me vi enfrentada a un nuevo país, nuevas reglas, nuevos horarios, múltiples trabajos y muchas deudas (las que dejé en Colombia y las que empezaban aquí). Fue entonces cuando empecé a escribir. Al principio, por pura necesidad: necesitaba organizar mi vida de adulta migrante.

Con el tiempo empecé a anotar también frases que escuchaba, ideas sueltas, pensamientos de esos que te dan vueltas en la cabeza y no te dejan dormir. Leí en algún lugar sobre el poder de escribir para manifestar sueños. Y aunque no me considero parte de esa corriente como tal (si claro hay que pensar, manifestar soñar pero sobre todo trabajar durísimo para las cosas),pues me animé a probar. Escribí sueños, planes, metas… y poco a poco me encontré llenando agendas sin darme cuenta. Hoy tengo más libretas que las que necesito —junto con vestidos de baño, son mi debilidad— pero no me culpo: escribir me calma, me ayuda, y me da una tranquilidad mental que pocas cosas logran.
El journaling es la práctica de escribir sobre lo que piensas, sientes o estás viviendo. Puede ser en una libreta bonita, una hoja suelta o incluso en una app (por unos años lo hice virtualmente en una app llamada Day one y lo recomiendo mucho, pero en papel siempre será mi favorito).

Para hacer journaling no hay reglas ni fórmulas mágicas. Lo importante es que se convierta en tu espacio de expresión personal. El journaling es mucho más que un diario. Es una herramienta de transformación personal, una especie de brújula emocional que te ayuda a reconectar contigo misma si lo quieres manejar así (sino solo escribir como diario y cuando puedas esta bien tambíen)
Puede ayudarte a:
Lo mejor es que no necesitas ser escritora ni tener buena ortografía. Solo necesitas darte permiso.
50 Prompts o plantillas para hacer journaling y conocerte más – Úsalos para empezar!
De todo un poco. Escribo sobre mis días —lo lindo y lo retador—, hago resúmenes, agradecimientos (clave para no caer en la queja), ideas de proyectos, metas, listas (¡amo hacer listas!). A veces solo una frase, a veces páginas enteras. Pero siempre me siento mejor después de hacerlo.
Algunas veces escribo para descargar. Otras, para organizar. Y muchas, para soñar. Con los años he creado una estructura que me gusta mucho y empiezo con la fecha, al lado anoto el lugar donde estoy (mi trabajo es viajar o cuando vivíamos en la van cada noche era diferente), después escribo sobre mi día o si me estoy leyendo algo interesante, alguna frase, y siempre termino con 3 agradecimientos.

La escritura ha sido una compañera silenciosa en muchos momentos difíciles de mi vida. Aquí te comparto algunos ejemplos muy personales donde el journaling fue clave:
El artículo de Medium sobre la neurociencia del journaling lo explica muy bien: escribir activa regiones clave del cerebro que nos ayudan a regular emociones, pensar con mayor claridad y reducir el estrés.
Algunos de los beneficios más importantes son:
No es un hábito fácil, como ningún hábito lo es. Y no tiene que ser perfecto ni sagrado. A veces lo dejo, pero siempre vuelvo. Aquí te dejo algunos consejos para que tú también puedas empezar:
Crear un pequeño ritual ayuda. Por ejemplo, escribir cada mañana al despertar o cada noche antes de dormir. Puede ser con una velita, una taza de café o tu música favorita de fondo.
No necesitas escribir páginas y páginas. Una frase, un pensamiento, una lista de cosas por agradecer.
Hay miles en internet, pero aquí te comparto algunos favoritos:
Otra gran idea es que te compres una agenda o journal ya con las plantillas escritos, eso te ayudara al comienzo del habito para darte luces sobre que escribir cada dia, o puedes usar alguno de estos prompts que te deje en este articulo.
Nadie te va a leer. Es tu espacio. Escribe con libertad. Aunque repitas ideas, aunque suene caótico. Lo importante es ser honesta contigo misma.
No te castigues si dejas de escribir unos días o semanas. No te abrumes.
Aquí va una idea muy sencilla que puedes probar desde hoy mismo:
???? Duración: 5 minutos
???? Ejercicio:
Haz esto por 7 días seguidos. Solo eso. Y observa qué cambia en ti.
50 Prompts o plantillas para hacer journaling y conocerte más – Úsalos para empezar!
El journaling no te va a resolver la vida, pero puede ayudarte a entenderla. A nombrar lo que duele, a celebrar lo que pasa desapercibido, a planear sin miedo y a darte cuenta de lo mucho que ya has recorrido.
Hoy te invito a que pruebes. Cierra los ojos, respira profundo, y escribe. Sin presión, sin expectativa. Solo tú, el papel y tus pensamientos.
A veces lo único que necesitamos para empezar a sanar o entendernos es escribir esa primera línea.

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7 comentarios
Me gustan tus recomendaciones y como compartes tus experiencias. Muchas gracias
Gracias angelica esto me va ayudar a tomar decisiones y organizar mi vida.
Excelentes recomendaciones! Sin duda ti contenido es muy lindo y me enseña y aporta cosas buenas en mi día.
Muchas gracias por explicarnos y mostrarnos esa parte tan humana tuya.
A organizarme se dijo
Angi gracias porque siempre das consejos súper útiles, desde tu corazón, sin ánimos de meternos públicidad a lo loco.
Gracias por compartir tu experiencia, suena muy interesante y liberador. Intentaré hacerlo.
Esto que leí me di cuenta que deje un hábito que me encantaba, que era escribir y me preguntó porque lo deje y no se. Pero esto me está haciendo que lo retome nuevamente gracias Angélica