Recuerdo la primera vez que viajé de mochilera por Asia: las recomendaciones que más escuchaba eran “cuidado con el agua”, “no tomes hielo”, “te puedes enfermar de la barriga”. Y aunque al principio sonaba exagerado, con el tiempo entendí que los problemas estomacales son de los más comunes al viajar. Si alguna vez te has preguntado cómo evitar enfermarse del estómago durante un viaje, aquí te comparto los consejos que más me han servido después de recorrer decenas de países.
En destinos como Bali es muy común escuchar el término Bali Belly o en India el famoso India Belly, pero la realidad es que la diarrea del viajero puede ocurrir en cualquier lugar del mundo.
La buena noticia es que existen muchas formas de evitarlo. Aquí te comparto mis mejores consejos y secretos para evitar enfermarse del estómago viajando con simples cuidados, podrás saborear cada plato típico y aprovechar al máximo cada día de tu aventura.
Nota importante: Este artículo está basado en mi experiencia personal y en consejos prácticos que me han funcionado. Sin embargo, en temas médicos lo más recomendable es asesorarse con un profesional de la salud y revisar cada recomendación con tu médico antes de aplicarla.
Es común que en los primeros días de un viaje sientas que la comida te cae pesada o que el agua sabe diferente. Esto ocurre porque al salir de nuestro entorno habitual entramos en contacto con bacterias, virus y parásitos distintos a los que nuestro cuerpo está acostumbrado. Para la población local no suelen ser un problema, pero para un viajero pueden causar malestar estomacal, diarrea del viajero o incluso infecciones más serias.
El agua y los alimentos son los principales responsables. En muchos destinos el agua del grifo no es potable y al consumir hielo, frutas y verduras lavadas con esa agua o platos poco cocinados, el riesgo de enfermar aumenta. Lo mismo ocurre con la comida callejera, que aunque deliciosa, a veces no cumple con medidas de higiene adecuadas.
También influyen los cambios en la dieta y en los hábitos. Pasar de una alimentación regular a probar especias fuertes, picante o frituras puede irritar el estómago. Además, factores como el estrés del viaje, los cambios de horario y la deshidratación pueden debilitar las defensas y hacerte más propenso a sufrir problemas digestivos durante tus vacaciones.
La buena noticia es que, con precauciones simples, la mayoría de estos malestares se pueden prevenir y no tienen por qué arruinar tu experiencia.


Viviendo en Australia descubrí que el destino favorito de los australianos es Bali, Indonesia. Su cercanía, playas perfectas para surfear, cultura única y precios accesibles hacen que miles de personas viajen allí cada año. Sin embargo, también aprendí algo importante: muchos australianos se enferman del estómago en Bali y, para prevenirlo, la mayoría se prepara antes del viaje.
Leyendo foros de viajeros encontré que muchos usan Travelan, un medicamento que se compra en farmacias y que se toma con cada comida. Contiene una alta concentración de anticuerpos anti-E. coli junto con calostro, lo que ayuda a prevenir infecciones estomacales al consumir comida en el extranjero. El problema es que estas pastillas son bastante costosas y no resultan prácticas para un viaje largo como el mochilero de 3 meses que yo tenía planeado.
Buscando alternativas, descubrí que una opción casi igual de efectiva es el calostro en cápsulas, mucho más económico y fácil de usar durante viajes prolongados.
El calostro es la primera leche producida por los mamíferos después del parto. Está cargado de anticuerpos, proteínas e inmunonutrientes que refuerzan el sistema inmunológico y ayudan a proteger al organismo frente a agentes externos.
En su versión en suplemento, el calostro contribuye a cuidar la flora intestinal, fortalecer las defensas naturales y reducir el riesgo de diarrea del viajero. Por eso muchos viajeros lo utilizan como apoyo antes de enfrentarse a nuevos destinos donde la alimentación y el agua pueden contener microorganismos diferentes a los habituales.
Tomar calostro o probióticos antes y durante el viaje puede preparar tu estómago para manejar mejor los cambios de dieta y la exposición a bacterias presentes en los alimentos o bebidas.
En nuestro caso, antes de cada viaje internacional empezamos a consumir una tableta de calostro al día varias semanas previas, y continuamos durante todo el viaje. Después de años viajando, estoy convencida de que ha sido una de las claves para prevenir malestares estomacales y disfrutar cada destino sin interrupciones.

El agua es una de las causas más comunes de los problemas estomacales al viajar. Muchas veces no somos conscientes de que el agua del grifo puede contener microorganismos a los que nuestro cuerpo no está acostumbrado. Por eso, ser cuidadoso con el agua que bebes y utilizas es fundamental para evitar la temida diarrea del viajero.
La regla básica es sencilla: bebe solo agua embotellada, filtrada o hervida. Verifica siempre que las botellas tengan el sello intacto y evita rellenar recipientes con agua de procedencia desconocida. Nosotros incluso usamos agua filtrada para preparar café o té cuando estamos de viaje.
En nuestro caso, desde hace varios años viajamos con una botella filtradora de agua (de una marca que ademas tiene un impacto social muy bonito), lo que nos permite reducir el uso excesivo de plástico en cada viaje. Ha sido una de las mejores inversiones que hemos hecho y la recomiendo muchísimo. Además, es fácil de conseguir en tiendas como Amazon o de campamento.
Este cuidado aplica también en la higiene personal. A la hora de cepillarte los dientes utiliza siempre agua segura y, en la ducha, evita tragar agua del grifo por descuido. En el caso de los niños, un descuido común es beber agua de piscinas, lagos, ríos o incluso del mar. Aunque no siempre se note, estos lugares pueden estar contaminados y provocar enfermedades gastrointestinales al ingerir agua accidentalmente.
Otro detalle importante es el hielo. Muchas veces se elabora con agua no potable y, aunque una bebida fría parezca inofensiva, puede ser la causa directa de un malestar estomacal. Lo mismo sucede con jugos naturales, batidos o cócteles servidos en la calle: asegúrate de que estén preparados con agua segura.
Tip viajero: en Bali recomiendan fijarse en que el hielo tenga un pequeño huequito en el centro. Esa es la señal de que proviene de una fábrica certificada y no de agua del grifo. Restaurantes y bares grandes suelen usar este tipo de hielo para evitar que sus clientes se enfermen.
Las frutas y verduras crudas son una de las principales causas de enfermedades estomacales al viajar y están muy relacionadas con el tema anterior: el agua con la que fueron lavadas y la manera en que se manipulan.
La regla básica es sencilla: consume solo lo que puedas pelar tú mismo (como bananos, mangos, naranjas o papayas) o lo que haya sido cocinado y servido caliente. Cocinar los alimentos a altas temperaturas elimina la mayoría de bacterias y parásitos, mientras que lo crudo conserva todo el riesgo.
Las ensaladas, batidos y jugos naturales preparados en la calle son muy tentadores, pero suelen ser los más peligrosos porque no tienes control sobre el agua usada para lavar los ingredientes ni sobre la higiene del lugar. Lo mismo ocurre con las frutas que ya vienen cortadas y expuestas en mercados: aunque se vean apetitosas, es mejor evitarlas.
Eso sí, en restaurantes grandes ubicados en ciudades muy turísticas suele haber más control de calidad y mejores prácticas de higiene, por lo que allí puedes tener mayor confianza a la hora de pedir ensaladas o jugos frescos o bebidas con hielo.
Mi única gran experiencia con una diarrea terrible fue en Colombia, durante una visita a Medellín en el tour de la Comuna 13. Recuerdo que vi a un señor vendiendo mangos en la calle y no pude resistirme al antojo: lo pedí con extra de limón y, mientras iba en el bus hacia el barrio, me devoré todo junto con la “agüita” que queda al final de la bolsa. Horas después, mientras recorría las casas y murales de la Comuna 13, sentí los retorcijones más intensos de mi vida. Fue un recorrido inolvidable… pero no por los murales, sino por la incomodidad de tener que pedir baños prestados en cada esquina.
Puede sonar básico, pero lavarte las manos es una de las mejores formas de evitar enfermedades. Hazlo siempre antes de comer o de tocar alimentos. Y cuando no tengas acceso a un lavabo, lleva contigo un gel antibacterial para mantener la higiene en cualquier momento.
Aunque tomes todas las precauciones posibles, siempre existe la posibilidad de un malestar estomacal durante un viaje. Por eso, llevar un botiquín básico de respaldo puede salvarte de un mal momento y hacer la diferencia entre seguir disfrutando tu aventura o pasarla en cama.
Estos son algunos elementos imprescindibles:
Consejo extra: guarda tu botiquín en una bolsa pequeña y accesible dentro de tu equipaje de mano. No hay nada peor que sentirte mal en medio de un aeropuerto o trayecto largo y no tener cómo aliviarte de inmediato.
Si, a pesar de todas las precauciones, llegas a enfermarte del estómago durante un viaje, no te preocupes: lo más importante es actuar rápido y con calma.
Un malestar estomacal puede ser incómodo, pero con los cuidados adecuados la mayoría de los casos se superan rápido. Lo más importante es escuchar a tu cuerpo, hidratarte bien y no dejar que la prisa del viaje te impida recuperarte.
Cuidar tu salud intestinal mientras viajas no significa renunciar a la gastronomía local, sino ser más consciente con tus elecciones. Con estas recomendaciones puedes reducir al mínimo el riesgo de un malestar y vivir tu viaje con toda la energía.
Porque viajar sano significa disfrutar más del destino, de su comida y de cada experiencia, sin preocuparte por pasar más tiempo en el baño que explorando el mundo.
Únete a La Conversación
5 comentarios
Excelente reporting. Gracias Angelica.
Yo soy una Abuelita Viajera.
Excelentes consejos, muchas gracias
Información específica, directa y sin rodeos.
Me encantó.
Mientras lo leia te escuchaba hablar. ¡super!
Con esa frescura y claridad al decir las cosas.
Gracias por la inf
Gracias muy completa esta info!